El xuixo es el dulce de Girona. Es una masa fermentada y laminada, extendida en rectángulo, rellena con crema y enrollada en forma de cilindro. Tras levar, se fríe en aceite y se reboza en azúcar, quedando la crema en el centro, blanda.
El ayuntamiento de Girona sitúa su creación alrededor de 1918, en la confitería Puig, y celebró su centenario en 2018. La tradición de la confitería relaciona la receta con Emili Puig y la colaboración de un pastelero francés. El dulce se extendió por las confiterías de Girona y por Cataluña, y figura en el inventario de productos de la tierra de la Generalitat.
La leyenda local ofrece otra explicación para el nombre. Cuenta que el Tarlà, enamorado de la hija de un confitero, se escondió en un saco de harina cuando llegó el padre. Un estornudo lo delató. Para ser perdonado, le ofreció al confitero la receta del dulce. Es una narración popular que el ayuntamiento presenta como leyenda.
El ayuntamiento menciona el xuixo como el dulce típico de la ciudad en sus planes de promoción gastronómica, y Girona acoge un concurso dedicado a él. Se vende en las confiterías y panaderías del centro, para tomar en el desayuno o en la merienda.