La Tarta de Santiago es el dulce de Santiago de Compostela, la ciudad donde termina el Camino. La ficha de la Indicación Geográfica Protegida recoge la noticia más antigua: en 1577, durante la visita de Pedro de Porto Carrero a la Universidad de Santiago, se sirvió una tarta real, hecha de almendra molida, azúcar y huevos, horneada y servida entera o en porciones.
La masa no lleva harina. La almendra molida aporta cuerpo y humedad, los huevos unen y el azúcar endulza; hay recetas con ralladura de limón o un toque de canela o de licor. El bizcocho es bajo, con corteza fina y miga densa, y se hornea sobre una base fina o directamente en el molde.
La decoración que lo identifica vino después. En 1924, el fundador de una confitería de Santiago empezó a cubrir la tarta con azúcar glas usando un molde calado con la silueta de la cruz de la Orden de Santiago, dejando la cruz dibujada por el color del bizcocho. La costumbre se extendió por las confiterías gallegas.
La Indicación Geográfica Protegida Tarta de Santiago, registrada en la Unión Europea en 2010, define la proporción mínima de almendra y los ingredientes autorizados, y cubre la producción en toda Galicia.