El bacalao al pil‑pil es el plato del País Vasco en la serie de sellos de Correos con la Real Academia de Gastronomía, presentado en Bilbao. Es una receta de la cocina vasca en general, sin una ciudad de origen documentada, vinculada al largo comercio de bacalao salado en los puertos vascos.
El nombre imita el sonido del aceite burbujeando en la cazuela de barro mientras el pescado se cocina. Los lomos de bacalao, desalados durante uno o dos días, se colocan con la piel hacia arriba en un aceite tibio, ya perfumado con ajo laminado y guindilla.
La técnica está en el movimiento. La cazuela se balancea sin parar, en círculos, o el aceite se bate con un colador, hasta que la gelatina que el bacalao suelta por la piel se mezcle con el aceite y forme el pil‑pil, una salsa clara y espesa. No lleva harina, huevo ni leche: el ligado proviene solo del pescado.
El plato se sirve en la misma cazuela, con la salsa cubriendo el pescado y el ajo dorado por encima. Es presencia fija en las casas de comida y en las sociedades gastronómicas vascas, los clubes donde los socios cocinan juntos.