La perdiz es la caza más típica de los Montes de Toledo, la sierra que se extiende al sur de la ciudad. La perdiz a la toledana, estofada en vino, a veces con vinagre, es el plato elegido para representar a Castilla-La Mancha en la serie de sellos de Correos con la Real Academia de Gastronomía, y la Guía Michelin la sitúa al inicio de la gastronomía toledana, junto al mazapán.
Las perdices, limpias e enteras, se doran en aceite de oliva en una cazuela. Se añaden cebollas, ajo, laurel, tomillo, granos de pimienta, vino blanco y, en algunas versiones, un poco de vinagre, y la cazuela se tapa a fuego lento hasta que la carne queda tierna. El vinagre equilibra el sabor fuerte de la caza.
No existe una fecha de origen conocida. El plato se consolidó en la cocina de la ciudad y de la provincia, y Toledo fue Capital Española de la Gastronomía en 2016, con la caza y el mazapán entre los puntos destacados del programa.
Hay variaciones de la receta, como la perdiz en escabeche, servida fría, y la perdiz con alubias, plato invernal de los pueblos toledanos.