El gazpacho es el plato del verano andaluz. Su historia está vinculada a la alimentación del campo. Una conferencia sobre historia de la alimentación publicada por la Fundación Iberoamericana de Nutrición describe su evolución y la incorporación del tomate, un producto de origen americano, a preparaciones anteriores. La versión roja con tomate se convirtió en una de las más conocidas.
Andalucía eligió el gazpacho para su representación en la serie de sellos de Correos con la Real Academia de Gastronomía, emitida en 2022. Es un plato de toda la comunidad, sin ciudad de origen, y cada casa tiene su proporción de ingredientes.
Tomates maduros, pimiento verde, pepino, ajo, pan del día anterior, aceite de oliva, vinagre y sal se trituran hasta obtener una crema líquida, que se guarda en la nevera hasta que esté bien fría. Puede colarse o no, y quedar más espeso o más líquido según la costumbre.
El gazpacho se toma en vaso, como bebida, o en plato hondo, acompañado de pequeños cubos de pepino, pimiento, cebolla y pan tostado. De la misma familia provienen el salmorejo de Córdoba, más espeso, y el ajoblanco, de almendra.