La fabada es el plato que las Asturias eligieron para representarse. El turismo oficial de la comunidad la llama plato estrella de la cocina asturiana, y la academia de gastronomía regional la señaló para la serie de sellos de Correos dedicada al plato de cada comunidad. No tiene ciudad de origen: es una receta rural, de las casas de toda la región.
La base es la faba, una alubia blanca grande, de piel fina y textura cremosa, protegida por la Indicación Geográfica Protegida Faba Asturiana. Los granos secos se ponen en remojo la víspera y se cocinan lentamente en olla amplia, cubiertos de agua. Durante la cocción, la olla se sacude de vez en cuando.
Las carnes que acompañan a la alubia reciben el nombre de compango, o compangu en asturiano: chorizo y morcilla ahumados, tocino y lacón, la paleta curada del cerdo. Se cocinan junto con las fabas y dan al caldo el color anaranjado y el sabor ahumado.
La fabada se sirve en platos hondos, con las carnes aparte o cortadas por encima. Suele ser el plato único de la comida, por la cantidad y la contundencia. En la mesa asturiana, combina con la sidra natural, otra especialidad de la comunidad, y con pan.
Varias localidades de las Asturias organizan concursos y fiestas dedicadas a la fabada, como la fiesta gastronómica Su Excelencia la Fabada, de interés turístico en la comunidad.