El suquet es un plato de pescadores. Nació en los barcos, donde se cocinaba con pocos utensilios el pescado que sobraba de la pesca, sin valor de venta, con papa y un fondo de aceite y ajo. El nombre viene de suc, el caldo que suelta el guiso. Pertenece a la tradición culinaria de distintas localidades de la costa catalana.
Empieza con un sofregit, el sofrito lento de cebolla y tomate. Se añaden las papas, que se cocinan en el caldo, y por último los pescados de roca o de carne firme, como rape, mero o cabracho, que necesitan poco tiempo. A veces también se incorporan mariscos.
Al final, el suquet recibe la picada, una pasta hecha en el mortero con almendras tostadas, pan frito, ajo y perejil. La picada espesa el caldo y da al plato su textura característica: no es una sopa, sino un guiso con salsa consistente.
Varias ciudades de la costa celebran el plato. Roses, en la Costa Brava, organiza una campaña gastronómica anual del suquet, que el ayuntamiento presenta como el plato de sus pescadores.