El espeto es la forma malagueña de asar pescado en la playa. Cinco o seis sardinas se atraviesan con una vara fina de caña, se salan con sal gorda, y la vara se clava inclinada en la arena, junto a un fuego de leña. El espetero gira las varas en el momento justo hasta que la piel quede tostada y la carne en su punto.
En los chiringuitos, es habitual usar un barco adaptado y lleno de arena como base para el fuego y para clavar las varas. La leña más usada es la de olivo. El oficio de espetar, transmitido de generación en generación, está registrado en el Atlas del Patrimonio Inmaterial de Andalucía, del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, como saber de los malagueños.
Los barrios de pescadores del este de la ciudad, El Palo y Pedregalejo, son los más ligados al espeto. La tradición de El Palo está vinculada a los antiguos merenderos y al servicio de pescado junto al mar. En 2006, Málaga inauguró una estatua en homenaje al espetero en el litoral oeste de la ciudad.
El espeto se come en la playa, con las manos, en los meses en que la sardina está más grasa.