El salmorejo es el plato de Córdoba. Es una crema fría, más espesa que el gazpacho, hecha de tomate maduro, pan, ajo, aceite de oliva y sal, batidos hasta quedar lisa y brillante. La textura proviene del pan y de la emulsión del aceite.
El estudio de la Universidad de Córdoba presenta la mazamorra como antecedente del salmorejo, anterior a la incorporación del tomate americano. Esa preparación, hecha sin tomate y hoy también encontrada con almendras, permanece en la cocina cordobesa. El tomate le da al salmorejo actual su color anaranjado.
Córdoba cuida del plato con instituciones propias. La Cofradía Gastronómica del Salmorejo Cordobés difunde una receta de referencia, expuesta en una placa en la calle que lleva el nombre del plato, y investigadores de la Universidad de Córdoba publicaron un estudio con las bases para su estandarización. El turismo de la ciudad participa en el Día del Salmorejo.
El salmorejo se sirve en cuenco o plato hondo, con huevo cocido y jamón serrano picados por encima y un hilo de aceite. También aparece como salsa para otros platos y en pequeñas porciones en los bares.