La cocina
La comida típica de República Checa
La cocina checa es de interior: carnes asadas, salsas contundentes, knedlíky para acompañar y masas fermentadas en los postres. Mucho de lo que se come hoy se consolidó en el siglo XIX, cuando libros de recetas en checo, como el de Magdalena Dobromila Rettigová de 1826, organizaron la cocina doméstica de Bohemia y Moravia.
La cerveza ocupa un lugar central. Fue en Pilsen donde se elaboró, en 1842, la lager clara que dio nombre al estilo pilsner, y en České Budějovice la cerveza de la ciudad tiene nombre protegido por la Unión Europea. En las ciudades termales del oeste, la tradición de los tratamientos con agua mineral dio origen a las obleas de Karlovy Vary y a un licor de hierbas creado allí a principios del siglo XIX.
Los dulces cuentan mucho de la historia regional. Pardubice es conocida por el pan de miel desde el siglo XVI; Štramberk, en Moravia, hornea conos de masa de pan de miel ligados a una leyenda medieval; la Valaquia morava tiene el frgál, tarta grande con variados rellenos; y Chodsko, en la frontera oeste, conserva tartas decoradas como los bordados de los trajes tradicionales. En Moravia, el aguardiente de ciruela forma parte de las fiestas y de la hospitalidad.
Hay dos platos que no pertenecen a una ciudad o región concreta, sino al país entero: la svíčková na smetaně, carne con salsa de raíces y crema, servida en días de fiesta; y el vepřo knedlo zelo, asado de cerdo con knedlíky y repollo, presente en el menú de las hospederías de todo el país.
Cada especialidad aparece vinculada a la ciudad o a la región que las fuentes le asocian, o al país entero cuando es de todo el territorio. La asociación a un lugar no significa que solo se coma allí.