El paste es un pastel horneado en forma de media luna, de masa de trigo y borde grueso trenzado. El relleno original es de papa con carne molida o picada, cebolla, perejil y pimienta negra, y va crudo dentro de la masa, que se cierra y se lleva al horno. Esa es la principal diferencia con respecto a las empanadas, cuyos rellenos suelen cocinarse antes.
La historia comienza en 1824, cuando una compañía inglesa asumió las minas de plata de Real del Monte y de Pachuca y trajo mineros de Cornualles, en el suroeste de Inglaterra. Con ellos vinieron las máquinas, el fútbol, la religión metodista y el pasty, el pastel que los mineros llevaban dentro de las galerías. Según la tradición, sostenían el pastel por el borde trenzado, comían el resto y tiraban la parte tocada con las manos sucias de mineral.
Con el tiempo, el pasty se convirtió en paste y ganó sabores mexicanos: además de papa con carne, hay rellenos de mole, de frijol y de otros guisos, y también versiones dulces. Real del Monte fue declarada Cuna del Paste en México, tiene el Museo del Paste y celebra cada mes de octubre el Festival Internacional del Paste.
En las calles de Real del Monte y de Pachuca, las pastelerías venden los pastes calientes, recién salidos del horno, y muchos visitantes llevan algunos para el viaje.