El caldillo durangueño es el plato más representativo de Durango. Es un caldo espeso de carne de res en cubos o en tiras, cocida con tomate, ajo, cebolla y comino. Lo que lo distingue es el chile pasado, una pimienta verde de vaina larga asada, pelada y secada al sol, que le da al caldo un sabor ahumado y ligeramente dulce.
Las recetas antiguas, según la tradición, usaban carne de venado; con el tiempo, la carne de res ocupó su lugar. Hay quienes preparan el caldillo con carne seca y quienes le agregan papa, que hoy es opcional.
En una consulta hecha hace décadas sobre el plato que representaba cada estado, Durango eligió el caldillo, y él sigue siendo su expresión culinaria más conocida.
El caldillo aparece en el menú de las fondas, de los mercados y de los restaurantes de comida regional, y en casa es plato de domingo y de días fríos.