El taco acorazado es el taco de Morelos. Sobre una tortilla de maíz grande y gruesa, hecha a mano, o sobre dos tortillas superpuestas, va una capa de arroz rojo y, encima, un guisado. Los rellenos más conocidos son chile relleno, milanesa y huevo cocido, entre muchos otros guisados. El conjunto es tan abundante que pide las dos manos.
El origen se atribuye a Cuautla, en el este del estado. La versión más contada habla de una vendedora que ofrecía tacos de arroz en la estación de tren de la ciudad en los años 1940. Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se hablaba de los grandes barcos de guerra llamados acorazados, un cliente habría pedido un taco bien armado, como un acorazado, y el nombre se quedó. Otras versiones sitúan el origen más temprano, entre los trabajadores de los cañaverales de Morelos.
Desde el este del estado, el taco acorazado se extendió a Cuernavaca, donde se volvió el desayuno de mercados y puestos callejeros, y de ahí a la Ciudad de México, donde inspiró los tacos de guisado.
En los mercados, los puestos exhiben los guisados en cazuelas de barro, y cada quien elige el suyo, con salsa de chile por encima.