Las almejas tatemadas son el platillo más característico de Loreto, a la orilla del Mar de Cortés. La base es la almeja chocolata, un molusco grande de concha lisa y marrón, color que le da el nombre. Para tatemar, es decir, asar al fuego directo, las almejas se colocan lado a lado sobre la arena o el grava, con la abertura hacia abajo, se cubren con ramas secas y zacate, y ese montículo se prende.
El fuego arde unos minutos y se apaga solo. Cuando se retira la ceniza, las conchas están abiertas y la carne cocida en su propio jugo, con un leve sabor a humo. Se come ahí mismo, con limón, sal y salsa picante; muchas personas añaden mantequilla derretida o ajo.
En Loreto, hay familias que dicen haber aprendido la técnica en las islas de la bahía y la transmiten de generación en generación. La almeja chocolata se pesca en varios puntos de la Baja California Sur y también aparece cruda en cócteles o gratinada, pero la versión tatemada quedó como la firma de la ciudad, preparada en reuniones familiares y paseos de playa.
La pesca de la almeja chocolata sigue normas de protección en la bahía de Loreto, con períodos de veda. La oferta puede variar a lo largo del año: confirma antes de ir.