El pan de pulque es el pan tradicional de Saltillo. La masa de harina de trigo fermenta con pulque, la bebida fermentada del agave, en vez de levadura común. El resultado es un pan suave, con miga húmeda y ligera acidez, endulzado con piloncillo o azúcar; muchas panaderías añaden nueces, un producto importante de Coahuila.
La tradición se explica por el encuentro de dos culturas: el trigo traído por los españoles y el pulque, conocido por los pueblos del centro de México. A finales del siglo XVI, familias tlaxcaltecas se establecieron junto a la villa de Saltillo, y la tradición local vincula a esas familias con el uso del pulque para hacer que el pan fermente. Esa costumbre se difundió por ciudades del antiguo Camino Real, pero se mantuvo sobre todo en Saltillo, en Arteaga y en el sureste de Coahuila.
El pan aparece en varios formatos: panes redondos y dorados, piezas alargadas cubiertas de sésamo y empanadas rellenas. De las mismas masas salen las chorreadas, panes bañados en jarabe de piloncillo. Varias panaderías de Saltillo elaboran el pan de pulque desde hace generaciones, y cada una guarda su receta.
En Saltillo, el pan de pulque acompaña el desayuno y la merienda de la tarde, con una taza de café o de atole, y suele llevarse como regalo quien visita la ciudad.