La Münchner Weißwurst es una salchicha clara y suave, hecha de carne de ternera y cerdo finamente picadas, tocino, cebolla y perejil fresco. La masa se embute en tripa de cerdo y la salchicha mide alrededor de 8 a 12 centímetros. No se asa ni se fríe: se calienta en agua caliente, sin hervir, y se sirve todavía en el agua, en una terrina.
La historia más contada en Múnich dice que la Weißwurst nació por casualidad el 22 de febrero de 1857, un domingo de Carnaval, en una taberna de la Marienplatz. Según esa tradición, el carnicero y tabernero Joseph Moser se quedó sin las tripas finas de cordero que usaba para las salchichas para asar y embutió la masa en tripas de cerdo, más gruesas; por miedo a que estallaran en la plancha, prefirió calentarlas en agua. El antiguo archivero de la ciudad, Richard Bauer, trató la historia como leyenda y recordó que ya existían salchichas blancas parecidas antes. La fecha de 1857 pertenece a la tradición local.
La costumbre de comer la Weißwurst por la mañana es la parte más conocida. Un dicho bávaro dice que no debe oír las campanas del mediodía. La regla viene de la época en que no había refrigeración y la salchicha, fresca y delicada, se hacía temprano y se consumía el mismo día. Hoy se vende todo el día, pero mucha gente en Múnich mantiene el hábito matutino.
El conjunto clásico se llama Weißwurstfrühstück, el desayuno de la Weißwurst: dos o más salchichas en agua caliente, mostaza dulce bávara, un pretzel (Brezn) y, para quien bebe, cerveza de trigo. La piel no se come. Hay dos maneras de quitarla: la forma tradicional, llamada zuzeln, es sujetar la salchicha con la mano y chupar la masa fuera de la piel; la otra es cortar la piel con cuchillo y tenedor y soltar la carne.
La Weißwurst está en los mercados y en las tabernas de toda la ciudad, desde el Viktualienmarkt hasta los barrios, y forma parte de la cultura bávara más amplia. El nombre Münchner Weißwurst no tiene registro de indicación geográfica: una solicitud de protección fue rechazada por la justicia alemana en 2009, porque gran parte de las Weißwürste vendidas como de Múnich ya se fabricaba en otras regiones de Baviera.