Los Aachener Printen son galletas de especias de la ciudad de Aquisgrán, en el extremo occidental de Alemania. La masa lleva harina, azúcar moreno, jarabe y una mezcla de especias como canela, anís, clavo, cardamomo, cilantro y pimienta de Jamaica. La marca registrada son los trocitos de azúcar candi marrón que no se disuelven en el horno y crujen al morder. La combinación exacta de las especias es secreto de cada panadería.
Los Printen varían bastante. Hay los duros, que requieren una mordida firme, y los blandos, llamados Saftprinten. Pueden ser rectangulares y planos o tener forma de figura. Existen versiones naturales, con almendras, con glaseado y cubiertas de chocolate. El nombre Aachener Printen es una indicación geográfica protegida de la Unión Europea: solo puede ser usado por panaderías y confiterías de Aquisgrán y de poblaciones vecinas definidas en la especificación, como Alsdorf, Baesweiler, Eschweiler, Stolberg, Würselen y Roetgen.
El origen tiene más de una versión. La autoridad de protección al consumidor de Renania del Norte-Westfalia recuerda que Aquisgrán recibía muchos peregrinos en la Edad Media y que las panaderías elaboraban para ellos un pan nutritivo y duradero, visto como antepasado de los Printen. El turismo de Aquisgrán cuenta que fundidores de bronce procedentes de Dinant, en la actual Bélgica, trajeron hace más de 350 años un pan moldeado en moldes de madera, que dio origen a la tradición. Una historia muy contada en la ciudad dice que, durante el bloqueo comercial de Napoleón, a comienzos del siglo XIX, la miel y el azúcar de caña escasearon y los panaderos empezaron a usar jarabe de remolacha, lo que cambió la textura y el sabor.
En Aquisgrán, los Printen no son solo un dulce de Navidad. Se venden todo el año, en tiendas dedicadas a ellos, y forman parte de la cocina local: el sauerbraten renano, carne marinada y asada, suele llevar salsa espesada con Printen, y hay helado de Printen en las heladerías de la ciudad.