El Franzbrötchen es un dulce de panadería de Hamburgo. La masa, fermentada y hojaldreada con abundante mantequilla, se estira muy fina, se cubre con azúcar y canela y se enrolla como un brazo de gitano. El rollo se corta en porciones, y cada porción se prensa por el centro con el mango de una cuchara de madera o con el lateral de la mano. La prensa empuja el relleno hacia los lados, donde el azúcar y la canela se caramelizan en el horno.
El portal oficial de Hamburgo lo presenta como una especialidad de la ciudad, presente en casi todas las panaderías. Hay versiones con pasas, streusel dulce, gotas de chocolate, mazapán o semillas, pero la clásica lleva solo azúcar y canela. Fuera de Hamburgo, el Franzbrötchen solo comenzó a expandirse a otras ciudades de Alemania en las últimas décadas.
El origen es incierto. La Fundación de los Museos Históricos de Hamburgo recuerda que existen varias historias, todas igualmente posibles o imposibles. La más citada relaciona el nombre con el período de la ocupación francesa, de 1806 a 1814, y con un pan largo de estilo francés, el Franzbrot, que un panadero supuestamente habría pasado por la sartén con grasa. Otras hablan de una panadería en Altona, de un concurso entre hermanos o de un aprendiz que se sentó sobre la masa. Ninguna de esas historias está documentada.
En Hamburgo, el Franzbrötchen se come en el desayuno o por la tarde, con café, preferiblemente aún tibio. Las panaderías de la ciudad han organizado concursos para elegir el mejor, y cada una defiende su receta.