La Frankfurter Grüne Soße, llamada en el dialecto local Grie Soß, es una salsa fría verde hecha con siete hierbas frescas: borraja, perifollo, berro de jardín, perejil, pimpinela, acedera y cebollino. Las hierbas se pican muy finas y se mezclan con crema agria o cuajada, un poco de aceite, vinagre y condimentos. Muchas recetas llevan también huevos cocidos picados. En Fráncfort se dice que hay tantas recetas como cocinas.
Las siete hierbas proceden, por tradición, de las huertas del barrio de Oberrad, al sur del río Meno, que la ciudad considera el origen de la Grie Soß. Los productores venden la mezcla ya preparada, enrollada en un cono de papel blanco, en los mercados y en la Kleinmarkthalle. La indicación geográfica protegida de la Unión Europea se aplica a esa mezcla de hierbas, cultivada en Fráncfort y en las ciudades vecinas, y no a la salsa ya preparada. Cada hierba debe entrar en una proporción mínima y máxima, para que ninguna domine.
El origen de la salsa no está claro. Las salsas verdes de hierbas existen desde la Antigüedad, y la ciudad de Fráncfort plantea la hipótesis de que la versión local provenga de la sauce verte francesa, tal vez traída por los hugonotes que se establecieron en la región a finales del siglo XVII. La historia de que Goethe, nacido en Fráncfort, tenía la Grüne Soße como plato preferido no tiene prueba y se considera anecdótica.
La Grüne Soße se sirve fría, por lo general con papas cocidas y huevos cocidos cortados por la mitad; también acompaña carnes cocidas, pescado o schnitzel. La temporada comienza tradicionalmente el Jueves Santo, llamado en alemán Gründonnerstag, y se extiende hasta las primeras heladas del otoño. En las tabernas de vino de manzana de Sachsenhausen, aparece junto al Ebbelwoi.