El almuerzo dominical de Alta Silesia tiene tres partes. La rolada es una loncha fina de carne de res aplastada, untada con mostaza y enrollada sobre tocino, pepinillo en vinagre y cebolla; el rollo se ata, se dora y se cocina lentamente hasta formar una salsa oscura. Las kluski śląskie son bolitas hechas de papa hervida y fécula, aplastadas, con una hendidura en el centro para retener la salsa. La modra kapusta es el repollo morado salteado con cebolla, un poco de azúcar y sal, a veces con tocino.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la rolada con kluski y repollo, precedida por un caldo de pollo con fideos, se convirtió en el almuerzo dominical típico de Alta Silesia, y muchas casas aún lo sirven casi como una obligación. La rolada se preparaba el sábado por la noche para el domingo y también aparece en bodas, bautizos y otras celebraciones familiares. Las kluski surgieron en tiempos de escasez, cuando la papa era la base de la alimentación; en la región también se las llama gumiklyjzy.
Las kluski białe śląskie están en la Lista de Productos Tradicionales de la voivodía de Silesia desde 2006. Sobre el origen de las kluski circulan leyendas, como la de las mujeres de Racibórz que supuestamente las lanzaron contra los mongoles en 1241; son historias contadas en la región, no hechos documentados. En Katowice y en otras ciudades de Alta Silesia, el conjunto se sirve en casas de cocina regional.