El kołocz śląski es un bizcocho bajo de masa de levadura, horneado en bandeja y cortado en cuadrados. Por encima lleva una costra de mantequilla, azúcar y harina, aplicada en trocitos con el pulgar, que queda dorada y crujiente; una vez frío, el pastel se espolvorea con azúcar glas. La tradición conoce cuatro versiones: sin relleno, con relleno de queso blanco, con amapola y con manzana. La versión de queso puede llevar pasas y ralladura de limón.
El kołocz es un pastel ritual: no puede faltar en las celebraciones familiares más importantes. La costumbre más conocida es la de los novios, que en la víspera de la boda llevan kołocz a parientes y amigos. El pastel procede del antiguo pastel de boda medieval, que era caro y simbolizaba abundancia para la nueva familia; con el tiempo se convirtió también en un pastel de consumo cotidiano.
En julio de 2011, el nombre kołocz śląski o kołacz śląski fue registrado como indicación geográfica protegida por la Unión Europea. El nombre está reservado para la producción que sigue la especificación, en la voivodía de Opole y en algunos distritos de la voivodía de Silesia. El pastel también figura en la Lista de Productos Tradicionales de Opole desde 2007.