El bigos es un estofado de chucrut, a veces mezclado con col fresca, con trozos de carnes variadas: cerdo, res, caza, salchicha ahumada y tocino. Hongos secos del bosque, ciruelas secas, enebro, laurel y pimienta aportan aroma, y hay quienes añaden vino tinto. El bigos cocina durante horas y gana sabor cuando se enfría y se recalienta uno o más días; por eso se hace en una olla grande.
El plato cambió mucho a lo largo de los siglos. En el Compendium ferculorum de 1682, primer libro de cocina impreso en polaco, hay recetas de bigos de carpa, de tuétano, de capón y de curruca, sin col, acidificados con limón, vinagre o acedera. A fines del siglo XVIII, el cronista Jędrzej Kitowicz ya registra el bigos con col, y el chucrut empezó a sustituir los ingredientes ácidos más caros y parte de la carne. En el siglo XIX, la proporción de carne y col llegó a la forma conocida hoy.
El bigos ganó lugar en la literatura polaca con Pan Tadeusz, de Adam Mickiewicz, publicado en 1834, que describe el bigos servido después de una cacería. De ahí viene el nombre bigos myśliwski, bigos del cazador, para la versión con carne de caza. El plato se come en todo el país, sobre todo en invierno y en las fiestas, con pan de centeno o papa.