El Scotch whisky es la bebida más identificada con Escocia. Se elabora con cereales, agua y levadura: la cebada malteada es la base, y en los whiskies de grano pueden emplearse otros cereales enteros. El mosto se fermenta y se destila, y el destilado envejece en barriles de roble de hasta 700 litros, por al menos tres años, antes de ser embotellado con un mínimo de 40% de alcohol.
El nombre está protegido. Según las Scotch Whisky Regulations de 2009, solo puede llamarse Scotch whisky al whisky destilado y envejecido en Escocia conforme a esas normas, y la protección como indicación geográfica está reconocida en muchos países. La ley define cinco categorías: single malt, single grain, blended malt, blended grain y blended. El single malt se hace únicamente con cebada malteada, en una sola destilería, y debe embotellarse en Escocia.
La ley también protege los nombres de regiones tradicionales de producción, como Speyside, Islay, Campbeltown, Highland y Lowland. Los estilos varían: hay whiskies ligeros y florales, otros con más cuerpo, y los de algunas islas, como Islay, suelen tener el sabor ahumado de la turba usada para secar la cebada.
Destilerías de todo el país reciben visitantes, y el whisky también aparece en la mesa: acompaña al haggis en la Burns Night y se usa en postres como el cranachan.