El fish and chips es un filete de pescado blanco, generalmente bacalao o eglefino, pasado por una masa de harina y frito hasta quedar dorado y crujiente, servido con papas fritas cortadas en bastones gruesos. El condimento se añade al momento: sal y vinagre de malta, y con frecuencia puré de arvejas, salsa tártara o kétchup al lado.
Las dos partes del plato tienen orígenes distintos. El pescado frito en masa se asocia a la tradición de los judíos sefardíes provenientes de la Península Ibérica, que probablemente lo introdujeron en Inglaterra. Las papas fritas en bastones aparecen en libros de cocina ingleses a principios del siglo XIX. La combinación de ambos surgió en las ciudades industriales en la segunda mitad de ese siglo.
Quién abrió la primera tienda es una disputa sin solución. Una versión señala a Joseph Malin, que habría vendido pescado frito con papas en Londres alrededor de 1860; otra apunta a John Lees, que habría hecho lo mismo en un mercado de Mossley, en Lancashire, hacia 1863. Por eso el plato se asocia a Inglaterra, y no a una sola ciudad.
Las tiendas de fish and chips, llamadas chippies, se extendieron por el país a finales del siglo XIX y principios del XX. El plato no fue racionado durante la Segunda Guerra Mundial y se consolidó como comida popular. Durante mucho tiempo se vendió envuelto en periódico, hoy reemplazado por papel apto para alimentos.