La base del ouzo es un alcohol al que se le añade el aroma de semillas de anís y, según el productor, hinojo, mástique de Quíos, cilantro, cardamomo, clavo u otras hierbas y semillas. Parte de ese alcohol se aromatiza por destilación en alambiques, muchos de cobre; las normas exigen que el destilado aromatizado represente al menos el 20% del contenido alcohólico final. La bebida es transparente; con agua o hielo adquiere un color blanco y opaco, efecto del anís.
El ouzo se bebe despacio, en vasos pequeños, puro, con un poco de agua fría o con hielo, siempre acompañado de comida: aceitunas, quesos, pulpo a la parrilla, sardinas, peces pequeños fritos y otros mezedes. En las ouzeríes, tabernas dedicadas a la bebida y a los aperitivos, y en las mesas junto al mar, forma parte de comidas largas y de la conversación.
La indicación geográfica europea Ouzo determina que la bebida solo puede producirse en Grecia y en Chipre, con las etapas de producción y el embotellado realizadas íntegramente en uno de esos países. La ficha técnica cita la definición griega consolidada en 1986 y la reglamentación chipriota de 2001. Además de la indicación general, existen indicaciones propias para el ouzo de Mitilene y el de Plomari, ambos en la isla de Lesbos, y para los de Kalamata, de Tracia y de Macedonia. Como el ouzo común se hace y se bebe en todo el país, representa a Grecia en su conjunto.
El origen del nombre es discutido. La bebida desciende de destilados de orujo y de anís elaborados en la región durante siglos, y adoptó la forma actual en el siglo XIX.