La bougatsa es una tarta de masa filo muy fina, que el panadero estira hasta quedar casi transparente y dobla en varias capas alrededor del relleno. Tras hornearla, se corta en trozos pequeños con un cuchillo ancho. La versión dulce lleva crema de sémola, leche, huevos y azúcar y se espolvorea por encima con azúcar y canela. Las saladas se rellenan de queso, de carne picada o de espinacas.
El origen se cuenta de dos maneras. La guía oficial de turismo de Tesalónica dice que la tarta llegó con los otomanos. El Greek Gastronomy Guide habla de una masa de tradición bizantina y vincula el nombre al turco poğaça. Ambas fuentes coinciden en que quienes fijaron la bougatsa en el norte de Grecia fueron los refugiados de Asia Menor, que llegaron tras el intercambio de poblaciones de 1923 y llevaron la receta sobre todo a Serres y a Tesalónica.
En Tesalónica, la bougatsa forma parte de la mañana. Las casas que la preparan abren temprano y venden la tarta al peso o por porción, para comer allí mismo o llevarla envuelta en papel. La masa debe quedar crujiente por fuera y blanda junto al relleno.