El dakos parte del paximadi de cebada, un pan horneado, fileteado y vuelto a tostar hasta secarse por completo. En Creta, donde el pan fresco no siempre estaba a mano en el campo y en las montañas, esas roscas duras se guardaban durante meses. El portal culinario de la emisora griega SKAI describe la rosca de cebada como un antiguo alimento de supervivencia de los cretenses.
Para preparar el dakos, la rosca se pasa rápidamente por agua, solo para ablandarse por fuera, y se cubre con tomate maduro rallado, con su jugo. Encima va el queso fresco mizithra (o feta desmenuzado), orégano seco y abundante aceite de oliva. Aceitunas negras y alcaparras completan el plato en muchas versiones. La rosca absorbe el tomate y el aceite y queda blanda por arriba y todavía crujiente por abajo.
El nombre cambia según la isla. Dakos o ntakos es la forma más común; koukouvagia, “búho”, es otro nombre usado en Creta, y en el este de la isla la rosca también se llama kouloukopsomo.
El dakos se sirve como meze, con tsikoudia o vino, y también como comida ligera en verano (junio a agosto), cuando el tomate está en su punto.