La polkagris es el caramelo en bastón más conocido de Suecia: blanco, con una espiral roja a lo largo y sabor a menta. Su lugar de origen es Gränna, junto al lago Vättern, en el condado de Jönköping, donde el dulce se elabora a mano desde mediados del siglo XIX, de manera muy parecida al original. Confiteros de otras partes del país aprendieron el oficio allí.
La creación se atribuye a Amalia Eriksson (1824–1923). Viuda poco después del nacimiento de su hija, solicitó al magistrado de Gränna permiso para abrir una confitería y vender golosinas, entre ellas la polkagris; la licencia se concedió el 10 de enero de 1859. Ese documento es también el primer registro escrito del nombre. El negocio prosperó, surgieron otras confiterías en la ciudad y Amalia Eriksson tiene una estatua en Gränna.
El nombre une polca, danza de moda en el siglo XIX, y gris, cerdo, palabra que entonces también se usaba para referirse a dulces. Los fabricantes de Gränna formaron una asociación en 1946, definieron criterios para el caramelo, como que se haga a mano, y registraron en 1948 la marca Äkta Gränna Polkagrisar, usada desde comienzos del siglo XX. Desde 2022, ese nombre tiene indicación geográfica protegida en la Unión Europea y solo puede utilizarse para la polkagris hecha en Gränna.
La masa se prepara con azúcar, jarabe de glucosa, agua y un poco de vinagre, hervida en cazo abierto en pequeñas cantidades. Aún caliente se estira y se trabaja a mano, se añade el aceite de menta y se une a una franja teñida de rojo; después se enrolla y se tuerce en bastones, que se endurecen al enfriarse. En Gränna, varias tiendas confeccionan el caramelo ante los visitantes y venden bastones, piruletas y caramelos pequeños, en muchos colores y sabores además del clásico.