Las köttbullar son el plato sueco más conocido fuera del país. Son albóndigas pequeñas, hechas de carne molida de res o de res y cerdo, con cebolla, pan rallado o pan remojado en leche, huevo y condimentos como pimienta de Jamaica, formadas a mano y fritas en mantequilla hasta dorar.
La palabra köttbulle aparece por primera vez impresa en el libro de cocina de Cajsa Warg, Hjelpreda i hushållningen för unga fruentimber, publicado en Estocolmo en 1755. Cajsa Warg trabajaba como ama de llaves en casas de familias de la capital, y el libro fue uno de los más usados en Suecia durante generaciones. Platos de carne picada en bolitas, cocidos o fritos, ya existían antes, y la difusión de la máquina de moler carne en el siglo XIX facilitó la preparación de las albóndigas en casa.
Una teoría popular dice que el rey Carlos XII trajo la receta del Imperio Otomano, donde vivió exiliado a principios del siglo XVIII, y la idea ganó fuerza en 2018 cuando una cuenta oficial sueca la repitió. Sin embargo, historiadores señalan que no existe una fuente que vincule al rey con las albóndigas; la relación con la corte de Carlos XII es más clara en el caso de los kåldolmar, los rollos de repollo.