Los oliebollen, literalmente “bolas de aceite”, son bolas de masa fermentada fritas en aceite caliente y espolvoreadas con azúcar glas. La masa lleva harina, levadura, leche y huevo, y en muchas versiones pasas y trozos de manzana. Son más grandes y pesadas que un sueño frito, sin relleno y sin cobertura aparte del azúcar.
El dulce es antiguo en los Países Bajos. La prensa neerlandesa vincula la tradición con dulces fritos de fiestas del calendario cristiano. Con el tiempo, el oliebol se consolidó a final de diciembre y se convirtió en el dulce de Oudejaarsavond, la víspera de Año Nuevo.
En esa época aparecen los puestos de oliebollen (oliebollenkramen) en plazas y esquinas de todo el país. Cada familia tiene su puesto preferido, y periódicos y revistas publican cada año pruebas que comparan los puestos. Muchas familias también fríen los buñuelos en casa el último día del año.
La noche de Año Nuevo neerlandesa suele combinar los oliebollen con otros dulces de masa frita, como la appelflap y los appelbeignets, de manzana.
Los oliebollen se venden en bolsas de papel, aún calientes, con azúcar por encima. Fuera de la época de fin de año aparecen en ferias y parques de atracciones, pero la temporada principal es diciembre.