El Groninger eierbal, en dialecto Grunneger aaierbal, es un bocadillo frito del tamaño de una pelota de tenis. Un huevo cocido entero, o la mitad, se pela, se cubre con un ragú espeso —generalmente sazonado con curry—, se pasa por pan rallado y se fríe. Por fuera queda crujiente; por dentro, el ragú cremoso envuelve el huevo.
Es un bocadillo de las cafeterías (snackbars) y de la vida nocturna de la ciudad de Groningen y de la provincia, donde se vende junto a las kroketten y las frikandellen. Durante mucho tiempo fue difícil encontrarlo fuera del norte del país, porque su preparación lleva tiempo.
El eierbal cuenta con defensores organizados. El Eierbalgenootschap, una sociedad de aficionados, llevó el bocadillo a la lista nacional de tradiciones protegidas en 2017. Ese mismo año, el eierbal representó a Groningen en una hoja de sellos del correo con sabores de cada provincia.
El apego regional quedó visible en 2024, cuando una cafetería de Amersfoort lanzó una imitación y miembros del parlamento provincial de Groningen reaccionaron públicamente, diciendo que el bocadillo pertenece a la provincia.
Cada cafetería tiene su receta de ragú, y las diferencias están en el sazonado y en la proporción entre huevo y relleno. El eierbal suele servirse con mostaza o mayonesa.