La Fryske sûkerbôle, el pan de azúcar de Frisia (Fries suikerbrood, en neerlandés), es una versión de lujo del pan blanco. En la masa fermentada se mezclan trozos grandes de azúcar, que en parte se funden en el horno y dejan bolsillos dulces y caramelizados en la miga. La canela aporta el aroma, y algunas panaderías añaden un poco de jarabe de jengibre.
El azúcar es la seña de identidad del pan. Un reportaje de la emisora pública neerlandesa NOS indicaba que la masa lleva alrededor del 40 por ciento de azúcar. En general se usa azúcar en trozos (suikernibs), a veces cubitos rotos. El resultado es un pan tierno, denso y pegajoso en los bordes.
El pan de azúcar existe en toda Holanda y en Bélgica, pero se asocia sobre todo con Frisia, donde cada panadería tiene su receta. En una serie de sellos postales de 2017 dedicada a los sabores regionales, la sûkerbôle representó a Frisia. El nombre en frisón, la lengua de la provincia, aparece en las panaderías junto al neerlandés.
Una costumbre local vincula el pan con los nacimientos: según la tradición frisona recogida en publicaciones sobre el tema, la sûkerbôle se llevaba como regalo a los padres en la visita tras el parto. La costumbre cambió con el tiempo, pero el pan sigue siendo un regalo común en las visitas.
En Sneek y en otras localidades de Frisia, el pan se vende entero o en rebanadas. Se sirve en el desayuno o en la merienda de la tarde, untado con mantequilla.