La rødgrød es una compota de frutas rojas: fresas, frambuesas, grosellas, cerezas, a veces ruibarbo. Las frutas hierven rápidamente en agua con azúcar, y el líquido se espesa con fécula de patata hasta obtener una consistencia de crema blanda. Una vez fría, se sirve en un cuenco, con crema de leche fría (fløde) o con leche por encima.
La receta es antigua, pero cambió mucho. Los primeros libros de cocina ya mencionan la rødgrød, pero en el siglo XVII se hacía sin frutas: el ingrediente principal era vino tinto, de ahí el nombre grød rojo, con harina de arroz, azúcar, canela, cardamomo, almendras y limón. Era comida de la élite.
En la segunda mitad del siglo XIX, con las estufas de hierro y el azúcar de remolacha más barato, el vino dio paso a las frutas rojas, sobre todo las cerezas. La rødgrød de cereza se servía en las fiestas campestres, especialmente en bodas, en grandes fuentes, y cada plato recibía la crema antes de llegar al invitado.
El nombre se volvió una prueba de pronunciación. Rødgrød med fløde reúne sonidos del danés difíciles para quien aprende la lengua, y los daneses suelen pedir a los extranjeros que intenten decirlo.
Es un postre de junio a agosto, cuando las frutas rojas están en temporada, pero puede hacerse con frutas congeladas todo el año.