Las frikadeller son albóndigas de carne molida mezclada con cebolla, huevo, harina o pan y leche, sazonadas con sal y pimienta. La mezcla clásica es mitad cerdo y mitad ternera. Con una cuchara se forman bolitas ovaladas y aplanadas, que se fríen en mantequilla hasta crear una costra dorada por fuera, mientras el interior queda tierno.
Las frikadeller suelen considerarse un plato nacional, aunque albóndigas parecidas existen en muchos países. La palabra llegó por el alemán o el neerlandés, pero el nombre para la albóndiga frita existe solo en danés y en alemán. En Dinamarca aparece a comienzos del siglo XVIII, primero como acompañamiento de platos más elaborados.
Fueron las cooperativas de matanza de cerdos y las carnicerías de principios del siglo XX las que hicieron de la carne fresca un alimento cotidiano. Desde entonces, la carne molida de cerdo y ternera para frikadeller es presencia común en las cocinas danesas.
El acompañamiento tradicional es papa cocida con salsa oscura y encurtidos, o repollo blanco cocido en crema. Frías, las frikadeller van sobre pan de centeno en el smørrebrød, con repollo morado, y aparecen en picnics con ensalada de papa.
Cada familia tiene su receta, y las albóndigas se sirven tanto en casa como en restaurantes de comida danesa.