Stegt flæsk med persillesovs es un plato sencillo: lonjas gruesas de panceta salada, fritas en la sartén o asadas en el horno hasta que la grasa quede crujiente, con papas cocidas y una salsa blanca espesa, hecha con mantequilla, harina y leche y llena de perejil picado.
El plato es conocido en Dinamarca al menos desde alrededor de 1890 y se volvió almuerzo y cena de familia, de restaurante de barrio y de comedor. Muchas casas añaden remolacha en conserva o compota de manzana al lado.
En 2014, el Ministerio de Alimentación, Agricultura y Pesca organizó una votación para elegir el plato nacional danés. Tras rondas regionales acompañadas por la prensa, el resultado se dio en noviembre: más de 60.000 personas votaron, y la stegt flæsk med persillesovs ganó, por delante del smørrebrød.
La elección provocó debate. Críticos gastronómicos consideraron el plato poco ambicioso, y otros dijeron que excluía a quienes no comen cerdo. Aun así, el título se impuso, y el plato pasó a presentarse como la comida nacional danesa.
Se sirve todo el año. En los restaurantes de comida tradicional danesa, aparece muchas veces como plato del día.