Un regulador del clima del planeta
La Antártida pierde hacia el espacio más calor del que recibe del Sol. La nieve blanca refleja la mayor parte de la luz, el aire es muy seco y la meseta está a gran altitud, por eso el continente funciona como el gran punto de enfriamiento del hemisferio sur. Allí también se registran los récords de frío del planeta, reunidos en Los extremos de la Tierra.
La diferencia de temperatura entre la Antártida y los trópicos impulsa los vientos y las corrientes, que llevan calor desde el ecuador hacia latitudes altas. Los vientos del oeste que circulan alrededor del continente, sobre un océano sin tierras en el camino, forman parte de ese sistema.
Por eso, lo que cambia en la Antártida no se queda allí: altera la circulación del océano, el nivel del mar en todas las costas del mundo y el tiempo en los continentes del sur.
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