En Nueva Zelanda, hokey pokey es el nombre del caramelo aireado y crujiente hecho con azúcar, sirope y bicarbonato, que en otros países se conoce como honeycomb toffee. Mezclado en trocitos en un helado de vainilla, se convirtió en el sabor que la enciclopedia oficial del país, Te Ara, señala como el segundo más popular, detrás solo de la vainilla pura. El helado se vende en todo el país, en vasitos, conos y paletas.
El nombre tiene una larga historia. En la Inglaterra y la Nueva York del siglo XIX, hokey pokey era el helado barato vendido por vendedores ambulantes, muchos de ellos italianos. En Nueva Zelanda, la palabra pasó a designar el caramelo: el Archivo Nacional guarda la solicitud de patente de hokey pokey presentada en 1896 por William Hatton, confitero de Dunedin, con una receta de azúcar, glucosa, agua y bicarbonato.
La creación del helado es más reciente y está disputada. Los relatos sitúan la mezcla con helado entre los años 1940 y 1950, pero divergen sobre quién la preparó primero: algunas versiones vinculan a Dunedin con la historia por el caramelo de Hatton, otras atribuyen el primer helado a fabricantes de la región de Auckland, y hay quienes citan a un heladero de Lower Hutt, cerca de Wellington. Ninguna ofrece prueba definitiva, y el sabor se volvió una marca de todo el país.
El hokey pokey también aparece en barras de chocolate, pasteles y galletas, pero es en el helado donde se convirtió en símbolo del verano neozelandés.