La skillingsbolle es un rollo de masa de trigo fermentada, con bastante mantequilla, relleno de canela y azúcar, enrollado en espiral y horneado. Antes de ir al horno, se le pone más azúcar por encima. En Bergen, la regla es que sea grande, suave y bien azucarado.
La tradición local atribuye su origen a un dulce alemán que la Liga Hanseática llevó a la ciudad en el siglo XVI, cuando Bergen era uno de los principales puertos de la liga. La novedad gustó, y los panaderos locales empezaron a hacerlo para los habitantes. Bergen tuvo, en 1596, la primera corporación de panaderos de Noruega.
El nombre viene de la época en que panes y pasteles se llamaban por el precio: el bollo costaba un skilling, antigua moneda noruega. La receta cambió poco desde entonces. Las pasas que llevaba antiguamente desaparecieron durante la Segunda Guerra Mundial, por falta de ingredientes, y no volvieron.
En Bergen, la skillingsbolle se come en el desayuno, en la merienda y en fiestas. Hay quien la deshace poco a poco, tirando de la espiral, y quien la come con mantequilla y brunost, el queso marrón noruego. Las panaderías tradicionales de la ciudad la venden todo el año.