La sopa de pescado se prepara en toda Noruega, pero la de Bergen tiene fama propia. Está ligada al mercado de pescado y a la tradición marítima de la ciudad.
Según la tradición descrita por cocineros locales, la base tradicional es un caldo hecho con las espinas de bacaladilla joven, un pescado poco usado en la pesca comercial. Por eso, la mayoría de las sopas servidas en la ciudad usan otros pescados blancos. Al caldo se le añaden verduras cortadas en tiras finas, como zanahoria, puerro y chirivía, y albóndigas de pescado.
Lo que caracteriza la versión de Bergen es el condimento final: un poco de vinagre y de azúcar, que deja la sopa ligeramente agridulce. Después se incorpora crema y crema agria, y muchas recetas espesan el caldo con yemas de huevo, lo que le da una textura sedosa.
Cada familia y cada restaurante tiene su versión, y hay debate sobre lo que puede o no ir en la olla. En común queda la idea de un caldo bien hecho, cocido con calma, y del equilibrio entre lo cremoso y lo ácido.
En Bergen, la sopa aparece en el menú de muchos restaurantes, sobre todo cerca del puerto y del mercado de pescado, y se come en invierno y en los días de lluvia, comunes en la ciudad.