La fiesta
Qué es Festival de la Artesanía Popular Europea de Kežmarok
Kežmarok, ciudad real libre de la región de Spiš, a los pies de los Altos Tatras, tuvo más de cuarenta gremios de artesanos entre los siglos XV y XIX. De esa herencia nació, en 1991, el Európske ľudové remeslo, el Festival de la Artesanía Popular Europea, conocido por las siglas EĽRO. Durante tres días de julio, la plaza principal y las calles del centro se transforman en un mercado de oficios.
Más de un centenar de artesanos y artistas populares de Eslovaquia y de otros países muestran ante el público decenas de oficios: herreros, alfareros, tejedores, cestero, talladores, fabricantes de velas, de pan de miel, de fujara y de objetos de paja de maíz. En cada edición, un gremio histórico de la ciudad recibe protagonismo, con exposiciones y escenificaciones, como el de orfebres, curtiembres o fabricantes de tejidos.
La apertura se escenifica: esgrimistas toman las puertas de la ciudad y los artesanos llegan en cortejo al centro. En los escenarios, grupos de folclore de Eslovaquia y de países vecinos se presentan a lo largo del día, mientras actores recrean la vida de los antiguos gremios. El Castillo de Kežmarok acoge parte de la programación, con exposiciones y espectáculos, y la iglesia articulada de madera, patrimonio de la UNESCO, suele albergar un concierto de gala.
Para los niños, hay talleres en los que pueden probar algunos oficios, además de juegos y espectáculos. Muchos visitantes aprovechan para comprar piezas hechas a mano directamente de quienes las produjeron.
El festival merece el viaje para quien se interesa por la artesanía y la cultura popular y combina bien con una estancia en los Altos Tatras, a pocos kilómetros: es la oportunidad de ver la ciudad histórica llena de vida y de conocer oficios que casi han desaparecido.
Cómo disfrutarla
Durante el festival, el centro histórico se convierte en un área cerrada, con entrada controlada; planifica un día entero para recorrer los puestos y los escenarios sin prisa. Kežmarok está a pocos kilómetros de Poprad, que tiene tren y aeropuerto, y hay autobuses entre las dos ciudades, con líneas reforzadas en las noches del festival. Lleva efectivo para compras pequeñas, calzado cómodo y algo para el sol o la lluvia, comunes en el verano de los Tatras.