La fiesta
Qué es Semana Santa de Sevilla
La Semana Santa de Sevilla es una de las celebraciones religiosas más conocidas del mundo católico y cuenta con la declaración oficial de interés turístico internacional. Desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Pascua, las hermandades y cofradías de la ciudad salen de sus iglesias en procesión, cada una con sus imágenes, sus colores y su recorrido, y hacen su estación de penitencia en la catedral. Para muchos sevillanos, es el momento más importante del año, preparado durante la Cuaresma, y la ciudad entera se organiza en torno a las procesiones.
Las hermandades tienen origen medieval y moderno, y muchas conservan imágenes esculpidas en los siglos XVI y XVII por maestros de la escuela sevillana, como Juan Martínez Montañés y Juan de Mesa. Cada cortejo suele llevar dos pasos: uno con Cristo, en escenas de la Pasión, y otro con la Virgen, bajo palio bordado y rodeada de velas y flores. Los pasos son cargados por dentro por los costaleros, que caminan escondidos bajo las faldas de terciopelo y se mueven al unísono, guiados por la voz del capataz y por los golpes del martillo, el llamador.
Delante y detrás de los pasos van los nazarenos, los penitentes de túnica y capirote, que cubre el rostro, portando cirios, cruces o insignias. Bandas de cornetas y tambores o de música acompañan a muchas hermandades, y otras salen en absoluto silencio. Cuando un paso se detiene frente a un balcón, a veces alguien canta una saeta, un cante flamenco breve dedicado a la imagen, y la calle guarda silencio para escuchar. Niños acompañan los cortejos pidiendo cera a los nazarenos para formar bolitas con las gotas de los cirios.
Todas las hermandades pasan por la carrera oficial, el tramo común que comienza en la Plaza de la Campana, donde cada cortejo pide licencia al consejo de hermandades, sigue por la calle Sierpes, por la Plaza de San Francisco y por la Avenida de la Constitución, y entra en la catedral. El punto culminante de la semana es la Madrugá, la noche de Jueves a Viernes Santo, cuando salen algunas de las hermandades más veneradas, como la del Gran Poder, la de la Macarena y la de la Esperanza de Triana, y la ciudad permanece despierta hasta el amanecer. El Domingo de Pascua, la procesión del Resucitado cierra la semana.
Además de la catedral, las procesiones conectan barrios con personalidad propia: Triana, al otro lado del Guadalquivir, con la salida y la vuelta de sus hermandades por el puente; la Macarena, con su basílica; el centro antiguo, con las calles estrechas por donde los pasos pasan casi rozando las paredes. Para quien visita, la Semana Santa de Sevilla es una experiencia de fe, arte y tradición local, vivida en las calles con respeto y con tiempo para esperar.