El reviro es uno de los platos más sencillos y más ligados a la identidad de la provincia de Misiones, en el noreste de Argentina, entre Paraguay y Brasil. La masa lleva sólo harina, agua y sal, a veces un huevo, y se pone en una olla de hierro con grasa, donde se remueve y revuelve hasta deshacerse en trozos dorados y sueltos.
La historia del reviro está en los yerbales, las plantaciones de yerba mate que desde hace más de un siglo son el centro de la producción agrícola de Misiones. Entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, los mensús, trabajadores que cosechaban la yerba en la selva, preparaban con harina y grasa una comida rápida y calórica para afrontar la jornada de trabajo, bajo el calor o la lluvia. El plato quedó como símbolo de la vida en los yerbales.
La manera tradicional de comer el reviro es en el desayuno, con una taza de mate cocido, la yerba mate preparada como té, caliente y a veces con leche. También puede sustituir al pan en las comidas, con huevo frito encima o al lado de carne. Hay quien lo prepara dulce.
Una leyenda contada en Misiones dice que el reviro nació de las lágrimas de una madre que, sin tener qué dar a sus hijos, lloró sobre la harina que removía en la olla. La preparación tiene parientes en otros lugares, como en Paraguay y en la miga española, pero en Misiones se la considera propia.
En Eldorado, en el norte de la provincia, la Fiesta Interbarrial del Reviro reúne a vecinos para cocinar reviro en una olla gigante de hierro. La edición de 2025 fue declarada de interés por la Cámara de Diputados de la Nación.