El Malbec es una uva tinta de origen francés que encontró en Argentina su hogar más conocido. Mendoza concentra la mayor parte de los viñedos del país, y el Malbec se convirtió en la variedad más asociada al vino argentino. Dentro de Mendoza, Luján de Cuyo, al sur de la capital provincial, en la zona alta del río Mendoza, tiene una relación especial con esta uva.
Luján de Cuyo y Maipú forman el área tradicionalmente llamada Primera Zona, de donde provinieron muchos de los Malbec más tradicionales de Mendoza. En Luján de Cuyo, viñedos de altitud moderada, en distritos como Vistalba, Las Compuertas y Drummond, conservan parras antiguas, algunas centenarias. Para los productores de la región, esos viñedos viejos son un patrimonio a proteger.
Para defender este vino, viticultores y bodegueros de la región crearon en 1989 la Denominación de Origen Controlada Luján de Cuyo, reconocida por el Instituto Nacional de Vitivinicultura en 2005. Se la presenta como la primera denominación de origen controlada de las Américas. Solo puede llevar la sigla DOC en la etiqueta el vino que cumple el reglamento, con control del consejo de la denominación y del Instituto Nacional de Vitivinicultura y sello numerado en cada botella.
En la categoría regional, las normas exigen al menos 85% de Malbec, grado alcohólico mínimo de 13,5%, uvas de Luján de Cuyo procedentes de viñedos de al menos diez años, elaboración y embotellado en la zona y 18 meses entre la cosecha y la venta, de los cuales como mínimo seis en madera. El resultado suele ser un tinto de color intenso, con fruta madura y taninos suaves.
El Malbec también se cultiva en otras partes de Mendoza, como el Valle de Uco, más al sur y a mayor altitud, y en otras provincias, cada una con su estilo. En Luján de Cuyo, la ruta del vino reúne bodegas que reciben visitantes. Disfrútalo con moderación.