La fiesta
Qué es Fiestas del Pilar
Las Fiestas del Pilar son las principales fiestas de Zaragoza. Durante nueve días alrededor del 12 de octubre, la capital de Aragón rinde homenaje a la Virgen del Pilar, patrona de la ciudad, de Aragón y del mundo hispánico, con actos religiosos, música, folclore aragonés y una amplia programación callejera. El día 12 coincide con el festivo nacional de España y es el centro de la celebración.
La devoción nace de una tradición según la cual la Virgen María se apareció al apóstol Santiago a orillas del río Ebro, cuando él predicaba en la ciudad, sobre una columna de piedra, el pilar, que se conserva en la basílica. En torno a esa columna creció el templo actual, la Basílica del Pilar, con sus cúpulas de azulejos y torres frente al río, y con él la devoción que atrae a Zaragoza peregrinos de muchos países.
La fiesta comienza con el desfile de las peñas, asociaciones festivas de la ciudad, hasta la Plaza del Pilar, donde el pregón en la plaza abre los días de fiesta, seguido de fuegos artificiales. El día 12, de madrugada, el Rosario de la Aurora recorre las calles del centro hasta la basílica, y al amanecer se celebra la misa de infantes. Muy temprano comienza la Ofrenda de Flores, creada en 1958 y hoy el acto más multitudinario: grupos de Aragón, de otras regiones de España y de varios países desfilan con trajes regionales por la ciudad, desde el Paseo de la Independencia hasta la Plaza del Pilar, y depositan ramos de flores ante una gran imagen de la Virgen, montada en lo alto de una estructura de unos quince metros. A lo largo del día, las flores forman un inmenso manto, sobre todo de claveles, que queda expuesto en la plaza en los días siguientes.
El día 13, por la mañana, la Ofrenda de Frutos reúne las casas regionales, que llevan a la Virgen productos de sus tierras, luego donados a entidades sociales. Al atardecer sale el Rosario de Cristal, procesión de grandes linternas y carros de cristal iluminados que representan los misterios del rosario, una de las imágenes características de la fiesta. Durante todos los días, los gigantes y cabezudos de la ciudad, conjunto declarado bien de interés cultural, salen por los barrios, donde los cabezudos persiguen a los niños, la jota aragonesa ocupa escenarios y rondas por las plazas, y hay conciertos, teatro, circo y exposiciones por la ciudad. En la despedida, hay fuegos artificiales a orillas del Ebro.
Para quien visita, las Fiestas del Pilar son una ocasión para ver Zaragoza de fiesta y conocer, además de la basílica, la catedral de La Seo, el palacio de la Aljafería, el Puente de Piedra y los museos de Goya y de la ciudad romana de Caesaraugusta.
Cómo disfrutarla
El centro histórico, entre la Plaza del Pilar, la catedral y el Paseo de la Independencia, se recorre a pie, y el tranvía conecta el centro con otros barrios. Para ver la Ofrenda de Flores, elige un punto a lo largo del recorrido, como las calles Alfonso I y Don Jaime I, o entra en la fila de la Plaza del Pilar; quien quiera participar puede llevar su ramo como oferente individual, además de los grupos inscritos. El manto de flores puede verse con más calma en los días siguientes, por la mañana temprano. El Rosario de Cristal tiene tramo marcado en parte del recorrido, pero puede verse desde la calle. En octubre, Zaragoza suele tener tardes suaves y noches frescas, a veces con el viento cierzo: lleva una prenda de abrigo.
Qué comer
En los días del Pilar, los bares del centro, sobre todo en el barrio de El Tubo, sirven tapas aragonesas, como las migas, el ternasco de Aragón, cordero asado, y las borrajas, verdura típica de la región. Los frutos de Aragón aparecen también en la Ofrenda de Frutos. Entre los dulces, las frutas de Aragón, frutas cristalizadas cubiertas de chocolate, y los adoquines del Pilar, grandes caramelos en forma de paralelepípedo con versos de jota en el papel, son recuerdos típicos de la fiesta. Para beber, vinos de las denominaciones aragonesas, como Cariñena y Somontano.