El flat white es un café hecho con espresso, muchas veces doble, y leche vaporizada, cubierto por una fina capa de microespuma, la espuma de burbujas muy pequeñas que deja la superficie lisa y brillante. Tiene más café en relación con la leche que el latte y menos espuma que el cappuccino, y preserva la crema del espresso. En Australia suele servirse en taza de porcelana; cuando está bien hecho, deja marcas en la pared de la taza a cada sorbo.
El origen es disputado. En 1985, el dueño de un café, Alan Preston, puso el flat white en el menú fijo de su local en la Chinatown de Sídney y conserva fotos de ese menú; es el registro más conocido de la bebida en un menú. Preston, que es del norte de Queensland, cuenta que trajo la idea de los cafés de las ciudades del azúcar, donde familias italianas de productores de caña tomaban el café con leche “flat”, sin una espuma alta.
Nueva Zelanda también reivindica el origen del flat white, con énfasis en la tradición de los cafés de Wellington. Existen además reivindicaciones vinculadas a Inglaterra. No hay prueba concluyente que cierre la discusión.
El flat white se difundió por los cafés australianos a partir de los años 1980, junto con la cultura del espresso traída por inmigrantes italianos y griegos, y después llegó a cafés de todo el mundo. También hay variaciones regionales de nombre y de medida: en Melbourne, por ejemplo, existe el magic, con un espresso ristretto doble en una taza más pequeña.