Burlington es la ciudad más grande de Vermont, pero tiene aspecto de pueblo: está en una ladera que baja hasta el lago Champlain, un cuerpo de agua dulce de unos 190 km de largo entre Vermont, el estado de Nueva York y Quebec. La Church Street, calle peatonal de cuatro cuadras, es el centro de la vida urbana, y el paseo junto al lago tiene parques, un centro de ciencias dedicado al lago y una ciclovía que avanza sobre las aguas por un antiguo terraplén ferroviario. Al otro lado del lago, el sol se oculta tras las montañas Adirondack.
Al sur de la ciudad, en Shelburne, están dos lugares relacionados con la familia Webb: el Shelburne Museum, con decenas de edificios históricos y un barco de vapor, y Shelburne Farms, una granja ejemplar del siglo XIX que aún produce queso a la orilla del lago.
Stowe queda a cerca de una hora hacia el este, al pie del monte Mansfield, el punto más alto de Vermont. La villa tiene una iglesia blanca de torre delgada, casas de madera y una ciclovía junto al río. El esquí llegó temprano: las primeras pistas se abrieron en los años 1930, y en otoño las laderas cubiertas de arces se vuelven rojas y amarillas.
Entre Stowe y el norte, la angosta garganta Smugglers' Notch atraviesa paredes de roca. La región es rural, con granjas lecheras, productores de jarabe de arce y puentes cubiertos de madera en las carreteras secundarias.
Este destino reúne 2 ciudades: Burlington, Stowe.