La Isla de Hawái, llamada Big Island para no confundirse con el estado, es la mayor del archipiélago, con una superficie mayor que la de todas las demás islas juntas. Está formada por cinco volcanes, entre ellos el Mauna Loa, uno de los mayores del planeta, y el Kīlauea, uno de los más activos. La isla aún crece: las erupciones han añadido tierra nueva al litoral sudeste en las últimas décadas.
En el sudeste, el Parque Nacional de los Volcanes de Hawái, patrimonio de la UNESCO, protege al Kīlauea y parte del Mauna Loa. La carretera que bordea la caldera pasa por miradores de la caldera Halemaʻumaʻu, campos de vapor y un tubo de lava, y la Chain of Craters Road desciende hasta el mar. La aldea de Volcano está en la entrada del parque, y Hilo, en la costa este, es la ciudad más lluviosa y verde de la isla, con cascadas y jardines.
En el centro de la isla, el Mauna Kea alcanza 4.207 metros y reúne algunos de los mayores observatorios astronómicos del mundo. Para los hawaianos, es una montaña sagrada. En invierno, la cumbre suele recibir nieve.
La costa oeste, de Kona y Kohala, es seca y soleada, con campos de lava oscura, playas de arena clara como Hāpuna, la bahía de Kealakekua y el refugio sagrado de Puʻuhonua o Hōnaunau. Por la noche, barcos llevan visitantes a nadar con las mantarrayas cerca de la costa de Kailua-Kona. Las laderas sobre la ciudad producen el café de Kona.
Este destino reúne 3 ciudades: Kailua-Kona, Hilo, Volcano.