El Soča nace bajo el paso de Vršič, en los Alpes Julianos, y corre unos 140 km hasta el Adriático, la mayor parte en territorio esloveno. En Italia, donde desemboca, se llama Isonzo. El agua transparente, de color verde-azulado, pasa por gargantas estrechas, pozas y tramos de rápidos que convirtieron al valle en uno de los principales destinos de deportes acuáticos de Europa.
En la parte alta del valle, en Bovec, las agencias llevan grupos a bajar los rápidos en botes o en kayak, por lo general de abril a octubre. Cerca están la Velika korita, una grieta de 750 metros abierta por el río, la cascada Boka, con más de 100 metros de caída, el fuerte de Kluže y la carretera del Mangart, la más alta del país.
Río abajo, Kobarid y Tolmin guardan la memoria del frente del Isonzo, escenario de doce batallas entre los ejércitos italiano y austrohúngaro de 1915 a 1917. El museo de Kobarid cuenta esa historia, y senderos, trincheras, cementerios y la iglesia conmemorativa de Javorca están señalizados en la Ruta de la Paz (Pot miru).
Cerca de Kobarid está la cascada Kozjak, en una cámara de roca, y junto a Tolmin, las gargantas del Tolminka, donde el parque nacional alcanza su punto más bajo. El valle también es conocido por el queso de oveja de Bovec y por la trucha marmoleada, que solo vive en esta cuenca hidrográfica.
Este destino reúne 3 ciudades: Bovec, Kobarid, Tolmin.