Škofja Loka y Kranj están en la llanura de Gorenjska, entre Liubliana y los Alpes, a unos 12 km una de la otra y a pocos kilómetros del aeropuerto de Brnik. Ambas conservan centros medievales compactos y sirven tanto como primera parada del viaje como base para conocer la región.
En 973 el emperador Otón II entregó Škofja Loka a los obispos de Freising, en Baviera, que gobernaron la ciudad y los valles circundantes durante unos ocho siglos. El nombre significa, más o menos, “prado del obispo”. El centro antiguo, rodeado por murallas en el siglo XIV y rehecho después del terremoto de 1511, tiene dos plazas, casas con fachadas pintadas, el puente de piedra de los capuchinos sobre el río Selška Sora y el castillo en lo alto, con el Museo de Loka. La Pasión de Škofja Loka, procesión representada por la ciudad a partir de un texto de principios del siglo XVIII, fue la primera inscripción eslovena en la lista del patrimonio inmaterial de la UNESCO, en 2016.
Kranj, la cuarta ciudad más grande del país, ocupa un promontorio donde el río Kokra se encuentra con el Sava. El Kokra excavó un cañón en el conglomerado, justo debajo de las casas, y bajo el centro viejo corren túneles abiertos en la Segunda Guerra Mundial como refugio antiaéreo. France Prešeren, el mayor poeta esloveno y autor de la letra del himno nacional, vivió allí sus últimos años y está enterrado en la ciudad; el día de su muerte, el 8 de febrero, es la fiesta nacional de la cultura.
Los trenes de la línea de Liubliana a Jesenice paran en ambas ciudades, y el coche permite llegar a la iglesia de Crngrob y a las aldeas de los valles vecinos.
Este destino reúne 2 ciudades: Škofja Loka, Kranj.