Trenčín está en el oeste de Eslovaquia, en el valle del río Váh, cerca de la frontera con la República Checa. Es la capital de la región del mismo nombre y una de las paradas de la línea de tren que une Bratislava con Žilina y Košice. La ciudad tiene alrededor de 54 mil habitantes y un centro histórico pequeño, que se recorre a pie en pocas horas.
El castillo ocupa una roca de caliza justo encima del centro. Fue sede de Matúš Čák, un noble que a comienzos del siglo XIV dominaba buena parte del territorio de la actual Eslovaquia; la tradición lo llama señor del Váh y de los Tatras. En la misma roca, orientada hacia la ciudad, está grabada una inscripción de 179 que registra la victoria de una legión romana sobre los cuados en Laugaricio, el nombre latino del lugar. Es uno de los pocos testimonios escritos de la presencia romana tan al norte en Europa Central.
Debajo del castillo se extiende la Mierové námestie, la plaza principal, con la columna de la Santísima Trinidad, la iglesia jesuita de San Francisco Javier y la torre que era la antigua puerta baja de la ciudad. Una escalera cubierta sube desde la plaza hasta la iglesia parroquial, a medio camino del castillo. En el lado opuesto del centro, la sinagoga de 1913, de cúpula y motivos orientales, fue restaurada y funciona como espacio cultural.
A unos 15 km al noreste, en un valle estrecho de los montes Strážov, está Trenčianske Teplice, un balneario de aguas termales con parque, casas de baños del siglo XIX y un hammam de decoración morisca.
Este destino reúne 2 ciudades: Trenčín, Trenčianske Teplice.